Medicina ancestral: de generación en generación

30 junio, 2018
Publicado por
Expoartesano

Aunque hoy ir al médico y tomar pastillas nos parece algo natural, antes las personas no contaban con la ciencia. La experimentación y la recursividad fueron la clave para que las personas descubrieran el valor de las plantas medicinales.

Susana Vélez Acevedo, del corregimiento de San Cristóbal, creó junto a su familia Plantas para el alma, un proyecto en el que trabajan para incentivar la alimentación saludable y la medicina ancestral, y el cual se da a conocer en Expoartesano.

“Básicamente queremos cambiar la alimentación que tenemos, que viene con muchos químicos, por una más orgánica y natural. Lo que queremos es recuperar toda esa tradición”, contó Susana.

Antes en la finca en San Cristóbal,sólo sembraban flores. “Luego, en el 2009, nos ganamos un Capital Semilla de la Alcaldía de Medellín para cultivar plantas medicinales”. Gracias a esto pudieron expandir su producción y ahora tienen más de 160 variedades de plantas medicinales para el uso propio y la venta.

Esto también le ha servido a su madre, Blanca Gilma Acevedo, que es alérgica a medicamentos como la penicilina y, además, tiene la presión sanguínea muy alta. En la medicina ancestral ha encontrado una alternativa para su salud. Ella, dentro de su sabiduría empírica, sabe cuáles plantas sirven para la gastritis, el dolor de cabeza o ayudan a dormir.

Susana junto a los suyos comercializa plantas deshidratadas naturales, bebidas refrescantes, flores, entre otros productos. Lo hace en los mercados campesinos que impulsa la Alcaldía de Medellín para incentivar y dar a conocer la producción agrícola de los corregimientos de la ciudad.

Recuperando y renovando las tradiciones

Susana recuerda que cuando estaba pequeña, su padre, Ernesto Vélez, la llevaba a recorrer el monte y allí le enseñaba las plantas, sus nombres y para qué servían. “Somos siete hermanos, yo soy la menor. Nosotros pudimos estudiar y hacer otras cosas, pero elegimos quedarnos en el campo”, dijo. Ella es una técnica agrícola que, aunque tuvo la oportunidad de trabajar en otros proyectos, eligió el campo para su vida.

Además, replica y comparte el conocimiento con otras personas: enseña a hacer huertas urbanas, preparación de alimentos y bebidas, utilización de las plantas aromáticas y medicinales, entre otras cosas. Para ella es una forma de hacer memoria y preservar los saberes ancestrales de su árbol genealógico.

“Nosotros somos campesinos de toda la vida. Hemos recopilado los saberes de los abuelos. Y este es un legado de mi papá y mi mamá que yo se lo he transmitido a mi hija, Maria Tatiana Echevarría. Tanto que le dicen ‘La botánica’, pues se ha vuelto como el botiquín natural de los amiguitos en el colegio”. Ella tiene 16 años y acompaña a su madre en el trabajo en el campo y también en los mercados campesinos.

“Yo a mi hija, cuando estamos trabajando, le recalco mucho que estos son nuestros saberes y nuestra tierra. Tenemos que producir, transformar y comercializar. Si nosotros nos vamos a hacer algo diferente, ¿quién va a hacer los alimentos para la gente en la ciudad?”, reflexiona Susana, quien hace lo mismo que su madre y que hizo la madre de su madre: inculcarle el respeto por el campo y resaltando la belleza de sus orígenes.

Ven y conoce estas y otras maravillosas historias en Expoartesano. Te esperamos para que te reencuentres con tus orígenes hasta el 8 de julio en Plaza Mayor.