El territorio, fuente de inspiración para los artesanos

1 junio, 2018
Publicado por
Expoartesano

Podría decirse que la eternidad existe por obra y gracia del arte. Representa al individuo, sus vivencias, su cultura, su origen, su territorio. El arte refleja el pensamiento de una sociedad, congela la historia e inmortaliza cada instante en una creación.

La historia de la humanidad se ha contado a través de las expresiones artesanales de nuestros antepasados: aretes, vasijas, cestas, trabajos en madera y joyería de antiguas civilizaciones dan cuenta de su paso por el mundo, de sus costumbres, de su filosofía y de la tierra que habitaron.

En Expoartesano somos conscientes de ello y por eso convocamos a los artesanos del país para conocer, en un viaje maravilloso, los territorios que inspiran sus creaciones. De sur a norte, de oriente a occidente.

Norte: El arte necesita un toque de irreverencia y en el norte del país se formó, altanera, la Sierra Nevada de Santa Marta, cuna de los Tayrona, la casa de cerca de 30.000 indígenas de las etnias Kogui, Arhuaco, Kankuamo y Wiwa. Altanera, como buen artista, porque se aisló de Los Andes para imponerse ella sola, al lado del mar, como una obra de arte. Su imponente figura piramidal adorna el paisaje norte de nuestro país y provee de alimentos, tierra e inspiración a nuestros artesanos.

Miles de colombianos -y extranjeros- van por el mundo con sus mochilas arhuacas terciadas sobre el pecho, orgullosos, confiando sus pertenencias en los hilos de la Sierra. De esas 383 mil hectáreas salen hombres y mujeres a compartir su arte ancestral, dejando en cada creación el mito de su historia.

Sur: En las faldas del Volcán Galeras, en el sur del departamento de Nariño, se encuentra Sandoná, sostenida, como si fuera la palma de una mano, sobre la Meseta de Paltapamba o el llano de los aguacates. Tierra de agricultores, caña de azúcar y café, este altiplano que vive bajo la sombra de un gigante, nos regala la sombra de sus sombreros para los días de sol.

El 70% de sus mujeres tejen sombreros gracias al regalo natural de la palma de iraca, compartiendo este tesoro con los pueblos del norte de Ecuador. En sincronizado trabajo artesanal, los hombres salen a recolectar la paja y las mujeres, con sus manos prodigiosas, le imprimen a cada sombrero la herencia de su pueblo, de los primeros pobladores de esta tierra: los Quillacingas.

Oriente: En Mitú conviven 27 etnias indígenas llenas de saber, cultura y un pasado ancestral. Los primeros pobladores de esta región llegaron sobre una anaconda que comenzó su viaje en el río Amazonas y, cuando llegó al río Vaupés, comenzó a dejar indígenas para poblar la ribera del río; así lo describe la tradición de la tribu Tukano.

Mitú se encuentra en la mitad de una espesa selva, en la frontera con Brasil; es una frontera extraña entre el clima árido de la orinoquía y la selva húmeda de la amazonía. En ese punto remoto de la geografía nacional, cerca de 16 mil habitantes comparten una pasado y un profundo respeto por sus tradiciones.

Sus artesanos utilizan la madera o la cerámica para aferrarse a la historia y seguir contando sus tradiciones, porque sus artesanías son un bastión contra el olvido, una fortaleza para preservar su memoria como pueblos indígenas.

Occidente: El Pacífico como casa de la cultura afrocolombiana. Ese Pacífico que bordea, protector, una cultura llena de alegría y movimiento, de sonrisa y buena sazón. Y en Guapi, Cauca, en el “Firme del Barro”, la música afro encuentra un pequeño rincón, conservadores históricos en el oficio artesanal de la luthería.

Con el mar al frente, extenso y abrazador, los cerca de 30 mil guapireños viven de las jornadas de pesca, bajo el sol inclemente y festejan sus faenas con la brisa tranquilizadora del crepúsculo bajo el son de los tambores.

La música va en sus venas, les corre por la piel y hacen de su labor artesanal un homenaje a su herencia ancestral.

¡Bienvenidos, pues, a este maravilloso viaje que es Expoartesano, la belleza de tu origen!