El arte de plasmar la biodiversidad del Amazonas

30 abril, 2019
Publicado por
Expoartesano

Jackson Suárez se alista para compartir por primera vez en Expoartesano el arte que aprendió desde los ocho años y el cual nos transporta a un encuentro con la memoria amazónica.

A una hora en lancha desde Leticia, cerca del Parque Nacional Natural Amacayacu, está Macedonia, una comunidad integrada por los Ticuna, el pueblo indígena más numeroso de la amazonía que se extiende por los territorios de Colombia, Brasil y Perú.

Jackson Suárez, un artesano que lleva en su sangre la herencia de ese grupo étnico, cuenta que en ese recóndito lugar la principal actividad económica es la elaboración de artesanías: tejidos de collares, pulseras y otros accesorios hechos con fibras naturales. Una práctica relativamente nueva en la historia de la comunidad, porque antes sobrevivían con la pesca y la agricultura.

Leticia, la capital de Amazonas, acogió a Jackson en la adolescencia. Allí llegó a hacer el bachillerato porque en su pueblo solo pudo cursar la primaria. Cuando arribó a la ciudad ya sabía cómo hacer artesanías. Lo había aprendido a los ocho años de parte de su padrastro, quien a su vez lo aprendió de su suegro. “Este es un conocimiento que va rotando de persona a persona dentro de las familias. Son habilidades que nos encargamos de compartir en nuestro núcleo”, explica el artesano de 36 años.

Expresión territorial

Jackson entendió que podía sobrevivir, divertirse y relajarse con las artesanías, y a la vez conectarse con su pueblo. En sus creaciones hechas con palo sangre (un tipo de madera rojiza), él plasma la fauna y la flora de su territorio. “Además, hacemos aretes, palillos para el cabello, mantequilleros, llaveros y utensilios de cocina”, cuenta, y añade que habla en plural porque este trabajo es, ante todo, una práctica comunitaria.

Por eso fundó la Asociación Homacha, un grupo de doce personas que comparten apellido, que llegaron a la ciudad por diferentes razones, que encontraron en las artesanías las mismas motivaciones que él y que vieron oportunidades en el hecho de legalizar su actividad.

“Mis papás se vinieron a Leticia al poco tiempo de que yo llegara. En principio porque mi hermana se fracturó la pierna y tuvo que venir a recuperarse aquí, pero luego porque no era fácil estar en el pueblo. Había problemas de seguridad”, dice, tratando de reducir en una frase los continuos problemas que padeció su comunidad por cuenta del conflicto armado.

En Leticia, él y los suyos superaron los inconvenientes y se concentraron en perfeccionar la técnica de producción y comercialización de sus creaciones a través de la asociación, con la que ya empiezan a recorrer Colombia para mostrar lo que nace de sus manos.

Ya han estado en tres versiones de Expoartesanías, en Bogotá; en dos de la Exposición Artesanal Manos de Oro, de Popayán; y ahora, con satisfacción, Jackson cuenta que por primera vez  estarán en Expoartesano, en Medellín, para seguir mostrando que hay mucho talento artesanal en el sur de Colombia.